Cuando tenía un equipo comercial, les decía una cosa medio en broma y medio en serio: "Si algún día la tecnología avanza lo suficiente, os pagaré solo para que os toméis cafés con clientes. Los presupuestos y los emails los hará una máquina".
Era 2019, más o menos.
Hoy trabajo solo. Le dedico unas 5 o 6 horas al día de media; hay días de 5 y días de 8 o 9. Y el trabajo que hago en ese tiempo, hace unos años lo habría necesitado un equipo de 3 o 4 personas a jornada completa. Literal.
Haz la cuenta. Un equipo así son entre 120 y 160 horas de trabajo a la semana. Yo hago lo mismo en unas 30 o 40.
Así que sí: si tu negocio eres solo tú, puedes automatizar muchísimo. Pero no todo. Y el orden en el que lo haces importa más que la herramienta.
¿Qué he dejado de hacer yo?
Empiezo por lo que ya ni me planteo hacer a mano.
Páginas web. Ya no me dedico a crearlas. Uso herramientas como Lovable, o directamente me apoyo en la web que pone a mi disposición la empresa con la que trabajo.
Calendario y gestión del email. Los emails importantes los redacto yo. Pero agendar citas, recordármelas y organizar todo lo que viene alrededor lo gestiona la IA.
Coordinación. Eventos, gestiones personales, cosas que hay que cuadrar entre varias herramientas… Todo eso es gestión, no elaboración. Y la gestión es lo primero que sobra en tu agenda.
Este blog. Para mí es importante, pero no soy bueno redactando. Lo que sí tengo son las ideas y la experiencia. Así que respondo hablando a unas preguntas y la IA me ayuda a convertirlo en un post de calidad. Yo pongo el contenido y ella pone la redacción.
Las comprobaciones. Esta es de las que más tiempo me ahorra. Publico mucho, en blogs y en redes, y casi todo va programado. Cada día la IA revisa que lo que tenía que salir ha salido, que las páginas están bien publicadas y que los ajustes son correctos. Antes eso me comía horas.
¿Qué herramientas uso?
La principal es la IA. Para mí es el conector de todo.
La uso de dos maneras. Como asistente personal, para la gestión del día a día. Y como experta en una materia concreta. Por ejemplo, en copywriting: no me limito a pedirle consejo. La he "formado" como si la hubiera apuntado a un curso. Le he pasado todo lo que sé, lo que he aprendido en formaciones y lo que creo que debe saber. Y después le doy la tarea.
Pero lo importante no es la IA en sí. Es que la he conectado a las herramientas que ya usaba antes:
CRM. Llevo diez años usándolo en mis negocios. Lo nuevo es que ahora lo gestiona ella y no yo.
Calendario digital. Lo uso desde hace 15 o 16 años. Ahora también lo gestiona ella.
Newsletter. Le he dado la parte operativa, no la creativa.
Redes sociales. Programa qué publicación sale en cada momento, siguiendo mis criterios.
Fíjate en una cosa: no he empezado de cero con la IA. He puesto a la IA a manejar sistemas que ya funcionaban. Si no tienes un sistema, la IA no te lo va a inventar. Te va a desordenar más rápido.
¿Qué no automatizaría nunca?
Hablar con personas.
Atraer a gente que puede estar interesada sí lo automatizo: posts, blog, redes. Y puedo usar la IA para preparar mejor una conversación o para analizar las que ya he tenido. Pero la conversación la tengo yo. Siempre.
Veo a mucha gente en mi sector buscando IAs que conversen con clientes como si fueran humanas. Me parece un error absoluto. Precisamente ahí es donde te vas a diferenciar.
Para mí, lo bonito de la IA es justo lo contrario: me devuelve tiempo para dedicárselo a las personas. A conocer gente nueva, que a veces acaba siendo cliente y muchas otras no. A conversar con quien de verdad está interesado. Y a darle un buen servicio.
Lo que les decía a mis comerciales en 2019 se ha cumplido. Solo que ahora el que se toma los cafés soy yo.
¿Y si la automatización sale mal?
No recuerdo ninguna automatización que me haya hecho quedar mal con un cliente. Y creo que no es suerte.
Todo lo que automatizo pasa por filtros. Antes de lanzar algo, lo reviso. Y cada cierto tiempo vuelvo a comprobar que se sigue haciendo como yo lo haría. Si no, automatizar sería absurdo: estarías produciendo errores más rápido.
¿Por dónde empiezo si estoy solo?
No empieces por la herramienta. Empieza por tu negocio.
1. Determina tu estándar. Esto lo aprendí hace unos diez años en las formaciones de Sergio Fernández: una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones. Tu negocio funciona igual. Es tan sólido como la parte en la que tú eres más flojo.
Así que primero define qué acciones tienes que hacer para que tu negocio vaya bien. Y fija una calidad mínima para cada una. Esa calidad tiene que ser, como poco, igual que el mejor día de la mayoría de tu competencia.
Si consigues eso, tu peor día será como el mejor día de los demás. Y cuando estés inspirado, estarás muy por delante. Eso fue lo que me hizo crecer.
2. Separa en qué aportas valor y en qué no. ¿Qué haces bien, rápido y aportando algo que solo das tú? ¿Y qué te cuesta, te lleva tiempo y no marca ninguna diferencia?
3. Automatiza lo segundo. En vez de aprender a hacer bien lo que no se te da bien, dedica una vez más tiempo a montar el proceso con la IA, para que ella lo haga lo mejor posible. A partir de ahí, tú solo revisas.
¿Cómo sé si una tarea merece la pena automatizarla?
Me hago dos preguntas.
¿Marca la diferencia que la haga yo? Para el cliente y para mí. Si mi presencia aporta valor a los dos, no se automatiza.
¿El resultado automatizado es bueno de verdad? No vale con que sea aceptable. Lo pruebo, y si el resultado es bueno o muy bueno, entonces el valor ya no está en que lo haga yo. Está en el proceso que he creado. Y eso lo puede repetir cualquiera, también una máquina.
En el fondo, de eso van los negocios:
Defines qué es importante y qué no.
Sistematizas: esta acción, este servicio o esta forma de captar clientes los voy a hacer siempre así.
Lo repites hasta que da un resultado muy alto.
Mides qué pasos son siempre exactamente iguales.
Eso es lo que automatizas.
Automatizar antes de tener un sistema es como poner el piloto automático sin saber adónde vas.
En resumen
¿Se puede automatizar mucho si trabajas solo? Sí. Hoy hago solo lo que antes necesitaba un equipo de 3 o 4 personas.
¿Qué conviene automatizar primero? La gestión: calendario, email, coordinación, programación de publicaciones y comprobaciones.
¿Qué herramienta es la clave? La IA conectada a sistemas que ya funcionan, como el CRM, el calendario o la newsletter.
¿Qué no se debería automatizar? Las conversaciones con personas. Ahí es donde te diferencias.
¿Cómo evitar errores? Revisando antes de lanzar y comprobando cada cierto tiempo.
¿Por dónde empiezo? Define tu estándar, separa lo que aporta valor de lo que no y automatiza lo segundo.
¿Cuándo automatizar una tarea? Cuando no marca la diferencia que la hagas tú y el resultado automatizado es bueno o muy bueno.
¿Qué tarea de tu semana te come más tiempo sin aportar nada?
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