Hay gente que decide que va a empezar a correr. Va al Decathlon, se compra las zapatillas, las mallas y el reloj… y lo guarda todo en el armario.
Se ha gastado el dinero. Lo que no ha hecho es correr.
Con los negocios pasa exactamente lo mismo. Por eso te lo digo claro: emprender está al alcance de todo el mundo, pero no todo el mundo debería emprender. Por lo menos, no ahora. Y tener una buena idea no cambia eso.
¿Una buena idea es lo mismo que un negocio?
No. Una idea es un punto de partida. El negocio es ir a clientes, venderles y darles un buen servicio. Todo lo demás es accesorio.
Tener una empresa no es ir al notario, coger un nombre en el registro y darte de alta como autónomo. Eso son los trámites para empezar. Puedes gastarte dinero en una web, en un ordenador, en software o en tarjetas de visita, pero si luego no haces lo importante, no has hecho nada.
Además, una buena idea tiene que estar en un buen sitio: un sector con muchos posibles clientes y que esté creciendo. Nadie se metería hoy en el negocio de las máquinas de escribir, salvo que fuera el número uno del mundo y pudiera venderle una a un tío en Australia. Primero ve a donde ya hay mucha gente que quiere lo que ofreces. Convencer a los demás de lo bueno que es viene después.
¿En qué situaciones es mejor no emprender todavía?
Cuando lo haces desde la urgencia.
Si tienes deudas, gastos básicos que no llegas a cubrir, ingresos inestables, personas que dependen de ti o necesitas dejar tu trabajo ya, probablemente no necesitas emprender mañana. Primero necesitas recuperar estabilidad.
Porque cuando necesitas que el negocio funcione rápido, empiezas a aceptar clientes que no deberías aceptar. Aceptas condiciones que normalmente no aceptarías. Bajas precios. Prometes más de lo que puedes entregar. Y el cliente nota la desesperación.
Yo he emprendido de las dos maneras. En mis primeros negocios tenía otra fuente de ingresos. En la tercera empresa no tenía ese colchón. Y se nota muchísimo.
¿Cuánto tiempo hay que dedicarle de verdad a un negocio?
Mucha gente me dice que le va a dedicar media horita al día. Poder, puedes, porque puedes hacer lo que te dé la gana. Pero si quieres un negocio del que vivir, y vivir mejor, no lo vas a conseguir con media hora. Mínimo, dos o tres horas al día.
Yo lo plantearía como un máster: durante los próximos dos años voy a dedicarle al menos dos o tres horas al día, pase lo que pase. Igual que haces una carrera durante cuatro o cinco años para dedicarte a una profesión, no tiene sentido montar un negocio y racanear en las horas. La experiencia se consigue accionando, no aprendiendo.
Y hay una expectativa que conviene desmontar desde el principio. Si en un trabajo dedicas ocho horas para ganar 1.500 o 2.000 euros, no vas a dedicar dos horas a un negocio para ganar 10.000. No. Un negocio es un negocio, y el arranque exige tiempo y foco. Al principio haces mucho por muy poco. Después, poco por mucho. Y ese "después" suele llegar a partir de los cinco o diez años.
¿Qué precio tiene emprender que casi nadie cuenta?
Que pierdes calidad de vida. Es impepinable.
El tiempo, el dinero y la energía que ahora dedicas a tu ocio, a tu familia o a ti mismo los vas a empezar a dedicar a construir algo nuevo. Cuanto más ligero sea el negocio y más apoyado esté en una estructura que ya funciona, menor será esa pérdida y menos durará. Pero la vas a tener. Que nadie te engañe.
Tienes que ser sincero contigo mismo y preguntarte si estás dispuesto a posponer dos, tres o cinco años tus resultados. Si no lo estás, no pasa nada: no tienes por qué emprender.
Porque la alternativa la veo constantemente. Conozco a muchísimos empresarios que ganan lo mismo o menos que en un trabajo, dedicándole muchas más horas y sin ninguna calidad de vida. Se han metido en un trabajo esclavo.
¿Qué actitudes hacen fracasar a alguien aunque tenga todo lo demás?
Puedes tener dinero, tiempo y una buena idea, y aun así no funcionar. Estas son las que más veo:
No querer vender. Todo negocio va de vender. Mucha gente tiene un conflicto enorme con la venta y no soporta que le digan que no. Enfrentarte a muchos rechazos es lo que te da seguridad y te hace darte el valor que tienes.
No querer mostrarse. Hoy la gente no elige solo a quien le resuelve un problema. Elige a quien piensa como ella y lo explica de una forma que le encaja. Si no te muestras, no te eligen.
No dejarse enseñar. Rebatirlo todo antes de probarlo. "Esto no lo voy a hacer". Primero aplica el sistema de quien ya tiene resultados. Luego, si quieres, lo haces a tu manera. El ego se come a muchos emprendedores.
No hacerse responsable. Si dices que vas a hacer unas acciones y no las haces, no puedes culpar a nadie de tus resultados.
No tener agenda. Si dices "ya iré buscando huecos", estás jugando. Un negocio necesita un tiempo fijo y un presupuesto cerrado y separado.
¿Qué debería hacer alguien que hoy no está preparado?
Prepararse. No es "nunca", es "todavía no".
Recupera estabilidad. No dejes tu fuente de ingresos. Si estás fatal en tu trabajo, mi recomendación no es que lo dejes para montar un negocio: cambia de trabajo y después construye el negocio.
Reúne una parte del capital. Consigue primero entre el 40 % y el 60 % de lo que necesitas para el primer año. Hazlo buscando ingresos extra, no solo ahorrando.
Haz sitio en tu agenda. Bloquea esas dos o tres horas antes de empezar.
Habla con quien ya lo está haciendo. Busca personas que lleven dos o tres años en el negocio que te interesa y tengan la vida y los resultados que tú quieres. Pregúntales qué hicieron, cuánto tiempo y cuánto dinero les costó.
¿Cómo saber si sí estás preparado para emprender?
Antes de lanzarte, respóndete con sinceridad a estas cinco preguntas:
¿Qué quieres conseguir de verdad con este negocio?
¿Cuántas personas conoces que lleven al menos dos o tres años haciéndolo y tengan los resultados que tú buscas?
¿El sector está creciendo o decreciendo? ¿La demanda aumenta o se reduce?
¿Qué histórico tienen el sector, el nicho y la empresa con la que te vas a asociar?
¿Qué estás dispuesto a sacrificar? ¿Qué tiempo y qué dinero vas a invertir durante los próximos tres a cinco años? ¿Y durante cuánto tiempo seguirías haciéndolo aunque todavía no tuvieras éxito?
Si puedes responder a las cinco sin urgencia económica detrás, pruébalo. Siempre que cumplas los mínimos de tiempo y dinero. A veces te dará un resultado económico y otras un resultado de aprendizaje. En los dos casos puede merecer la pena.
En resumen
¿Una buena idea basta para emprender? No. El negocio es vender y dar un buen servicio, y además la idea tiene que estar en un sector que crezca.
¿Cuándo es mejor no emprender todavía? Cuando lo haces desde la urgencia económica.
¿Cuánto tiempo hay que dedicarle? Mínimo dos o tres horas al día durante al menos dos años.
¿Qué precio tiene emprender? Pierdes calidad de vida al principio. Si no estás dispuesto a posponer resultados, no tienes por qué emprender.
¿Qué actitudes hacen fracasar? No querer vender, no mostrarse, no dejarse enseñar, no responsabilizarse y no tener agenda.
¿Y si hoy no estoy preparado? Recupera estabilidad, reúne parte del capital, haz sitio en tu agenda y habla con quien ya lo hace.
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